martes, 4 de junio de 2013

CANCIÓN DE HOY: PAPA BAKOYE

Bueno, siguiendo con las canciones que creo que todo el mundo debería escuchar (igual consigo que se conozcan un poquito más, oye), ahora toca "Papa Bakoye", de Alpha Blondy. Este cantante marfileño canta en inglés, francés, árabe y hasta dioula, como aquí.

Es una canción para escuchar, una y otra vez, cuando buscas paz o cuando ya estás en ella. Los ritmos, los timbres... Y la letra, suave. El significado literal no importa, dale el que quieras. Ahí está la magia. Al traducirla, no das con nada coherente, así que lo mejor es encontrar el significado que tiene para ti, y hacerlo único. Porque esta letra, sin ser nada, puede serlo todo.



Para disfrutar. 

sábado, 1 de junio de 2013

"LE PAYS VA MAL"

De mal, en peor. No quiero hablar del paro, de la corrupción, de la falta de democracia... No. Todo eso ya lo he dicho, y no tengo nada nuevo que aportar. Pero quiero hablar de algo mucho más grave: ¿Qué pasa con eso que llamamos humanidad? ¿Dónde se esconde? ¿Por qué huye de nosotros? Bueno, quizás somos nosotros los que huímos de ella...


Me preocupa que, en una situación como la que estamos (mala, muy mala), la solidaridad brille por su ausencia mientras el egoísmo campa a sus anchas, haciendo de las suyas. Cuántas veces habré oído frases del tipo "que le den", "¿y a mí qué?" o "no es mi vida". Qué fácil nos libramos de los problemas de otro, como si no fueran con nosotros. Nos parece lógico no ayudar a alguien si no lo conocemos. Eso sería perder el tiempo, ¿no? Está de moda lo de "ser bueno es ser tonto". Claro, porque lo mejor es ser un individualista que no mira por nada ni por nadie, ¿verdad? Lo mejor es subir, y si pisamos a alguien en el camino, mejor. Eso es ser un 'máquina'. Qué triste. En fin, prefiero ser humano.  


domingo, 5 de mayo de 2013

CANCIÓN DE HOY: TAJABONE


A veces escuchamos una canción... y nos transportamos. Esto me pasó a mí con esta maravilla de Ismäel Lô, un cantante senegalés que, a parte de esta, tiene canciones que te hacen sentir con todos los sentidos. La oyes, pero también puede tocarse, verse, olerse e incluso saborear cada palabra de la letra.

Esta canción, al contrario de lo que pueda sugerir su melodía, habla de religión, de la fiesta del Tajabone. Este día se celebra después del Ramadán en senegal, en el que tras un mes de sacrificio, los niños salen a la calle a pedir su particular 'aguinaldo'. Niños vestidos de niña y niñas vestidas de niño. Esta es, en definitiva, la fiesta de la alegría.

Creo que todos deberían escuchar esta canción en un momento de estrés, uno de esos en los que se te acelera el corazón sin una verdadera razón. Entonces paras, la escuchas, y te olvidas de todos esos problemas "importantes" que te amargan. Y disfrutas.


sábado, 27 de abril de 2013

IV

Estamos a 10.000 metros de altura sobre un cielo nítido. Se puede ver perfectamente el mar bajo nuestros pies. Vamos camino de, quién sabe, algún lugar muy lejos de aquí. Pero ahora, justo ahora, estás mirando por la ventanilla, y te recoges el pelo suavemente. Sonríes, porque sabes que van a ser unos buenos días los que vienen. Llevabas tiempo esperándolo. Y me miras, como diciendo: "Al fin, lo logramos". Y yo te respondo un mudo "Lo logramos". Y tú me entiendes, y vuelves a sonreír. Lo sé. 

miércoles, 24 de abril de 2013

ME MOTIVÓ


Me motivó a escribir. Me motivó a soltar en una frase todas las verdades que en un solo segundo pudieran pasarme por la cabeza. Me motivó a reír sin miedo, a llorar sin miedo, a sentir sin miedo, a aceptar el miedo y a no tenerle miedo al miedo. Me motivó, en definitiva, a ser valiente.

Me motivó a leer. Me motivó a escuchar buena música, a sentirla. Me motivó a disfrutar los placeres más mundanos y simples que puedas imaginar. Me motivó a mostrarle una cara amable a todo y a todos, a levantarme de buen humor cada mañana y a acostarme con la sensación de estar realmente lejos de la muerte. Me motivó, digamos, a vivir.

Me motivó a hablar. Me motivó a hacer el ridículo y a no preocuparme por ello. Me motivó a sacar una sonrisa por segundo. Me motivó a querer, y a odiar a partes desiguales. Y después de todo esto, ya no estaba. Fue como aprender a montar en bici, y llegó un momento en el que miré hacia atrás, pero sus manos ya no estaban conmigo, sino lejos. Y me saludaban, y me decían: "Hazlo". Y yo lo hice, no sé cómo, pero lo hice.

Me motivó a ser.